Juventud Femenina
domingo, 05 de febrero de 2012
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  Columna de Asesoras  

 

 

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¿Una homosexualidad que se expande?

Hna. María Sol / Vivimos tiempos difíciles, violencia, injusticias, relativismo, confusión, una moral caída, etc. El Padre Kentenich solía llamar a esta situación “cambio de tiempo”. Una época antigua está en su ocaso y una época nueva está por nacer. Vivimos dolores de parto de una nueva época, de un tiempo nuevo que quiere encaminar nuevamente a la sociedad hacia Dios.

 
Pero entre tanto sufrimos las consecuencias de este ocaso del tiempo viejo. En la historia de la humanidad, ha pasado varias veces. Por lo general ha sucedido cada 500 años. Es como si cada 5 siglos la humanidad entera reviera sus principios y evaluara si ellos deben permanecer o no.
 
Sin embargo es importante saber que para el hombre, hay principios inmutables que hablan de trascendencia y otros que- al no hablar de trascendencia- pueden variar según la época o circunstancia.
 
Hace unos días atrás, me invitaron a un “panel pluralista” en el Salón Region Maders de la Legislatura de Córdoba, que trataba el tema “Sexo, género y matrimonio”. Se invitó a tres expositores, uno de ellos Sacerdote. Al escuchar las tres ponencias pensé: dos muy exactas y claras en contenido, pero con pocas herramientas pastorales, (no porque no sea factible, sino porque en 20 minutos de ponencia obviamente ese tema no se podría abarcar) y una con una tendencia claramente progresista que a mi parecer manifestaba una visión fraccionada de la realidad.
 
Al terminar las ponencias vinieron las preguntas. Estas dos tendencias claras, generó un debate interesante. Era llamativo ver las distintas generaciones de los oyentes: la generación mayor se preocupaba por la claridad de conceptos y por ende de la ley que de ellos deriva, y la generación joven se preocupaba por tratar de negar que existe un principio metafísico, un orden de ser que determina el orden de actuar.
 
Al escuchar las respuestas pensé: las verdades objetivas no siempre le responden al corazón inquieto del joven, y la negación del joven sobre el orden objetivo, sobre la ley natural, lo lleva a detrimento mayor de su corazón. En definitiva, ni un punto ni otro le dan respuesta al corazón. Y esto es un problema, porque toda crisis del hombre radica en el amor. La homosexualidad, las relaciones prematrimoniales, la droga, el alcohol, son todas consecuencias de un mismo origen: un corazón que no puede o no sabe cómo encauzar la fuerza de su amor.
 
En este ocaso de un tiempo viejo, la problemática más seria se ve en la sexualidad desordenada. El Padre Kentenich decía que pedagogía sexual no es otra cosa que pedagogía del amor, un amor amplio, abarcativo, que no se limita a lo instintivo, corporal. Cuando así sucede, cuando se lo fracciona y no se lo vive en todas sus dimensiones, el instinto se enferma. En el 28 de febrero de 1966, él dijo: “Ustedes no deben dejar de tener en cuenta que hoy en día el instinto sexual muchas veces es muy fuerte, muchas veces está muy enfermo. Y esa enfermedad se manifiesta –tal como sucedió en el ocaso del Imperio Romano- en que, entre otras cosas, la homosexualidad se expande de una manera tremenda”.
 
Si miramos con mayor profundidad la problemática de la homosexualidad, nunca se va a solucionar con leyes o cosas por el estilo (vale aclarar que hay grandes intereses económicos que están detrás de este tipo de leyes, y no buscan solucionar la problemática de la homosexualidad sino más bien sacar ventaja de aquellos que sufren esta realidad). Tampoco la problemática del alcohol, drogas, o de una sexualidad desordenada en los jóvenes, se podrán solucionar con leyes o con métodos anticonceptivos. Hay una problemática aún mayor que la de la homosexualidad que se expande, es la problemática de la ausencia de un amor verdadero, y es justamente aquí donde tenemos que trabajar.
 
“A caminar se aprende caminando y a amar, amando” decía el Padre Kentenich a los primeros congregantes. Para él, su misión consistía conducir a los jóvenes a María, justamente porque Ella es la gran maestra del amor. Vivimos una época marcadamente mariana, María quiere recorrer el mundo para enseñar a todos sus hijos a amar, y amar en plenitud.
 
Nosotras anhelamos ser pequeñas imágenes de María para este mundo, por eso es tan importante que aprendamos a amar así como Ella amó, para que podamos mostrarle a este mundo un modo de amar distinto, un modo de amar más pleno. En la mujer está el eje del cambio de esta situación, por eso tenemos que volver a la esencia femenina, esa esencia que está marcada fuertemente por el corazón. “¿En qué consiste el valor supremo de la mujer visto desde la naturaleza? En su corazón y en el cultivo de su corazón” PJK.
 
El corazón de la mujer tiene un plus de amor, que se expresa en esa fuerza unificadora y asemejadora. El amor tiene una línea que va hacia el otro: es el anhelo de cercanía, de entrega, de estar para el otro, de regalarse maternalmente. Y a la vez tiene una línea que vuelve, es lo que la conserva íntegra, es el respeto, el ser misterio, la aspiración a ser plena interiormente para poder cultivar esa gran interioridad que la hace atractiva, ya que la belleza de la mujer radica en su interior.
 
A la vez tiene un plus de sentimientos, es tan propio de la mujer el sentir con el otro, el poder ponerse en el lugar del otro, poder comprenderlo y asistirlo. La mujer, por su capacidad de sentimientos, vuelve a la humanidad más humana, más cercana. Ella tiene una gran capacidad de empatía, de gestar vínculos, por eso su corazón lleva también un plus de altruismo, de ese servicio para el bien del otro, fue María la que se dio cuenta que los novios no tenían más vino. Se trata de la delicadeza de la mujer que lleva a ver el detalle en función de lo que el otro necesita.
 
Por último podemos decir también que la mujer lleva en su corazón un plus de intuición. “Hay diferencias entre el pensar femenino y masculino, el hombre es más racional, analítico, lógico, la mujer más intuitiva. Intuición significa mirar. Es una visión. La mujer ve las cosas una al lado de la otra, el hombre lo ve una tras la otra. Con un golpe de vista, ella tiene todo delante de sí” PJK
 
Si a este corazón lo predisponemos a un amor puro, amplio, entonces poco a poco irá salteando las problemáticas de un amor fraccionado.
 
Existe un proceso vital en el amor, cualquiera sea sus formas o grados, y ese proceso lo podemos explicar con las leyes del amor según San Agustín; él explica el proceso del amor partiendo desde lo filosófico hasta llegar al amor sexual sin alma. El proceso comienza así:
 
  • Amor espiritual genera amor afectuoso, cálido: es normal y correcto. Ambos componentes deben complementarse. El corazón es el centro de la personalidad, pero la mujer debe educar sus fuerzas del corazón. No debe inquietarse si al querer a alguien espiritualmente, se despierta en el corazón una inquietud fuerte. Esto es normal, es parte de la naturaleza de las cosas. Mucho tiempo se dejó de lado la vida instintiva subconsciente, esto hizo que la naturaleza se enferme. La vida afectiva es muy importante encauzarla. Si falta la calidez en el amor, entonces no siempre seremos dueñas de nuestros sentimientos… Un cristianismo sin alegría para el corazón, es un cristianismo que pronto morirá. La educación del corazón debe primar en todo. María es nuestro prototipo del amor cálido y maternal.
  • Amor afectuoso genera amor de obediencia: la persona que ama de verdad, quiere dar alegría a la persona amada. Lo decía Jesús: “hago siempre lo que da alegría al Padre”. No es una obediencia separada del amor. Si quiero a alguien, me surge espontáneamente realizar su voluntad. Aquí entra la transferencia de vida: a aquel que quiero de verdad, se me transfiere a mí parte de su personalidad, por eso es que el amor es una fuerza que también asemeja. Toda persona tiene derecho de regalarle a alguien su corazón, pero lógicamente debe velar para que esa persona esté arraigada en Dios, sino puede llegar a ser un peligro muy grande. Debe ser una persona que me lleve a crecer en autonomía, en la verdadera libertad de los hijos de Dios, si se trata de una persona que me lleva a una dependencia insana, si yo no sé decidir nada sin antes consultarle a él o ella, entonces habría que tener cuidado de no caer en una relación que no me ayude a desarrollar la propia personalidad, y que a la larga me termina llevando a una inseguridad frente a la vida. Se trata de una obediencia animada por el amor, nunca por el temor.
  • Amor de obediencia genera amor familiar: el amor de obediencia conduce a una familiaridad excesiva. En el amor familiar sano, positivo, se da una unión de almas tierna y fecunda. Esto es positivo. La familiaridad cuestionable es cuando el respeto comienza a relegarse al fondo. En el amor debe haber siempre una cierta cercanía y una cierta distancia. Cuando falta la delicadeza, cuando uno empieza a “relajarse” en el trato sin cuidar aquellas cosas que mantienen el aroma del vínculo sano, entonces esa familiaridad puede comenzar a deslizarse. En el amor familiar, cada uno debe seguir siendo un secreto, un misterio que me atrae y que trato con respeto y amor.
  • Amor familiar genera amor carnal: es el amor familiar sin respeto. Se puede dar en el contacto físico, cuando en la caricia no prima lo espiritual, por ejemplo: dar la mano no es un simple contacto de piel, sino que habla de una cercanía espiritual, por eso no le doy la mano a cualquiera, sino a aquel con quien vivo una cercanía en el alma. Si en el diálogo de las caricias falta la dimensión espiritual, esas caricias pierden sentido, y no dicen nada, por eso empiezo a buscar otro tipo de caricias que expresen algo más, y así se llega a grandes caricias donde prima muchas veces sólo lo físico, cuando –si primara el respeto y lo espiritual- la más mínima caricia puede significar tanto más que aquella caricia apasionada que puede llevar a enfriar el amor. El grado de unión corporal debería ser siempre símbolo del grado de unión espiritual.
 
En definitiva, se trata de aprender a amar de manera orgánica, abarcativa, total, conociendo y respetando el proceso del amor, para evitar todo aquello que lo puede dañar, pero por sobre todo, para cultivar y fomentar todo aquello que lo hace crecer hasta las alturas más elevadas. Se trata de expandir el Reino del Amor, se trata de amar así como lo hizo María Inmaculada. Ella es la armonía perfecta entre razón y corazón, el reflejo del orden perfecto entre lo natural y lo sobrenatural, la balanza perfecta del amor en todos sus grados y formas. Ella expresa la metafísica del ideal femenino.
Hoy son pocas las que han permanecido fieles a la metafísica del ideal femenino. Aquí lo tienen: emancipación. Nuestro mundo femenino se emancipa cada vez más. ¡La apostasía de la idea original que Dios tiene de la mujer, es desintegración! Y cuando empieza la apostasía en una mujer, va rápidamente al abismo.
No pueden pasar por alto que vivimos una confusión de los sexos que no puede ser peor. Encontramos mujeres ahombradas y hombres afeminados. Por eso es que tenemos la tarea de formar sólidas y auténticas figuras femeninas y marcadas figuras masculinas, para un nuevo orden mundial.
Actualmente tenemos un mundo femenino y masculino muy poco diferenciado. Por eso es que los polos magnéticos entre un sexo y otro ya no se atraen, porque ninguno es "de raza pura". Si queremos volver a crear un mundo equilibrado, entonces no basta con ser sólo sobrenatural; tenemos que rehacer el organismo natural de vinculaciones en forma sana. Esta debe ser y permanecer como nuestra gran tarea futura. PJK
Que María Inmaculada y nuestro Padre y Fundador, nos muestren siempre por sus enseñanzas y ejemplo, el camino para desarrollar de manera sana el organismo de vinculaciones que nos capacite para amar de una manera pura, amplia y plena. Sólo así podremos ser mujeres reales, coronas vivas, que eleven nuestra Patria.      
Hermana María Sol

Comentarios

# felipe
jueves, 06 de enero de 2011 07:05 p.m.
Creo que se habla de la homosexualidad con tremenda ignorancia y mentes bastante poco cultas al llamarlo problematica y otras formas que leí en el texto. Eduquense y opinen, la ignorancia si es una problemática y se puede educar realmente. Suena, quisás para ustedes, un tanto ofensivo, pero no intento ofender a nadie, solo pido que llenen esos vacíos de ignorancia que dejar ver porque realmente, en mi propio caso, solo aprendiendo e investigando pude abrir mi mente y tener un pensamiento respetuoso sobre este tema, que si puede ser complicado, porque si, es verdad, se mezcla la homosexualidad con el liberalismo, pero si pensamos bien, lo que nosotros hacemos es que ocurra ese "liberalismo" porque si fuese un tema asumido por todos podrian vivir en paz. Y hablo de que confundimos liberalismo con homosexualidad porque si vemos homosexuales liberales que quisas perdieron su rumbo, pero el rumbo de vivir su homosexualidad con respeto tal como debiera hacerlo un hombre con una mujer que es lo que vemos como común.

En serio, solo pido que hablen desde la sabiduría y no pasen como ignorantes, y lo intento decir con respeto pero no hay otras palabras que llenen lo que quiero decir.
se que quisas eliminaran esta respuesta, pero ojalá alguien tome conciencia.

Saludos
# Hna. M. Virginia
miércoles, 19 de enero de 2011 06:47 a.m.
Gracias por tu comentario

Coincido en que es importante hablar siempre con respeto. También con respeto hacia la persona homosexual.

Tal vez es importante hacer algunas apreciaciones que ayuden a aclarar lo que puede no haber quedado claro.

Hay dos formas de enfrentar este tema.

Partir de la naturaleza humana o ignorar la naturaleza humana.

Si partimos de la naturaleza humana, reconocemos algo que nos ha sido dado, que no inventamos nosotros y que tiene un fin bueno.

Si ignoramos la naturaleza humana, creemos ser nosotros los constructores de nuestra propia vida sin reconocer algo dado, y ese ser nosotros los constructores nos hace sentirnos con autoridad para fabricar también el fin

La visión cristiana reconoce en la naturaleza humana el plan de un creador que ha creado dos sexos, varón y mujer para que se complementen en orden a la procreación y a la conservación de la especie

La visión constructivista que sostiene la ideología de género considera que no se debe dar ninguna referencia a la naturaleza y por lo tanto puede haber tantas opciones sexuales como uno tenga capacidad de elegir.

La persona homosexual tiene una tendencia sexual hacia personas del mismo sexo pero puede ejercer o no esa tendencia. Acogemos como hermanos a toda persona con tendencia homosexual que evite ejercer esa tendencia que es intrínsecamente desordenada por no responder a los fines de la naturaleza. Si de homosexual hablamos con esta características, no hay nada que objetar.

La cultura Gay ya es otra cosa. Tiene como finalidad la destrucción de la familia por medio de la difusión de parejas estériles como son las parejas homosexuales, poniendo como centro del amor de pareja, no la continuidad de la especie sino el placer como único objetivo y llevado al máximo sin ningún respeto por el significado esponsal, de intimidad y amor que encierra el vínculo conyugal

Para poder entendernos hay que pararse en una de las dos posturas. Tal vez una pueda entender a la otra, pero no se pueden mezclar los argumentos.

Conclusión, desde nuestra visión antropológica de orientación cristiana respetamos la persona homosexual pero no aceptamos la relación homosexual. Este tipo de comportamientos es intrínsecamente desordenado. Se puede ordenar, hay excelentes experiencias que se pueden compartir.

Hna. M. Virginia
# Bárbara
miércoles, 06 de julio de 2011 04:34 p.m.
"Conclusión, desde nuestra visión antropológica de orientación cristiana respetamos la persona homosexual pero no aceptamos la relación homosexual"
Eso es una gran contradicción, si respetas a la persona homosexual debe ser completamente.
Hablando en mi caso personalmente soy homosexual pero creo en Dios y creo en la iglesia Schoenstattiana ya que desde pequeña fuí muy cercana al santuario. Creo en la Mater y creo en Jesus.
Para la iglesia el ser homosexual es un pecado, el tener sentimientos de amor hacia alguien del mismo sexo es pecado. Pero la biblia dice tantas cosas, si un hombre se acuesta con otro hombre dice que debe ser matado, y despues dice lo mismo sobre las personas adúlteras o el niño que desobedece a sus padres. el no llegar virgen al matrimonio también es un pecado incluso si investigan en tiempos de la biblia se llevaba a la mujer no virgen a casa de su padre y ahí era apedreada hasta morir. Claro ejemplo que ESO ya no es tema, porque si los catolicos nos pusieramos la mano en el corazón y sinceramente confesaramos quien ha llegado virgen al matrimonio le aseguro que una ínfima cantidad de personas alzarán la mano, y así dicen que siguen lo que estipula el Señor.
Uno homosexual nace siendo diferente desde la concepción creo yo. Yo no decidí tener ojos verdes, yo no decidí ser así. A los ojos de Dios gentileza y amor es todo lo que importa. Cada vez que uno se refiere mal a los homosexuales tratandolos como una "enfermedad", como algo pervertido la autoestima y sus valores van siendo destruidos. Si tan solo ustedes hermanas y la iglesia en si escucharan a alguien homosexual y compartieran con el o ella se darian cuenta que se estan equivocando en muchos puntos, y no lo tomen como un tono ofensivo. Deben investigar mas, no solo ver lo que quieren ver como iglesia y como sociedad.
Saludos.
# Hna. M. Virginia
lunes, 11 de julio de 2011 12:26 p.m.
Querida Amiga

Tu condición de homosexual no me impide quererte o aceptarte como persona.
Recuerdo haber tenido a un profesor homosexual al que todos los alumnos
admirábamos por su sabiduría.
Pero creo que se puede entender que haya diferencias en la manera de
concebir la actividad sexual. En eso podemos respetarnos mutuamente.

La vision que la Iglesia sostiene, se basa en la comprensión de la
sexualidad humana en relación al amor entre un hombre y una mujer ,con la
capacidad de ser fecundos por el poder que se les da de generar una nueva
vida.

Siendo éste un fin tan importante, la Iglesia trata de enseñar a los
cristianos, para que vivan en plenitud y responsabilidad la capacidad
procreativa vinculada a un amor para siempre ( el matrimonio)

Es cierto que muchos cristianos no lo viven de acuerdo a lo que la Iglesia
enseña. Cada persona es libre y la Iglesia no puede imponer, sólo puede
enseñar.

La sexualidad está en función del amor y de una posible nueva vida. Las
relaciones homosexuales son estériles y se realizan por medio de actos que
van contra la naturaleza porque la forma en que dos hombres se relacionan
sexualmente o la forma en que dos mujeres se relacionan sexualmente muestra
que un cuerpo no está hecho para ser complementado por el otro.

Yo no te juzgo. Cada uno tiene su historia y va eligiendo libremente lo que
quiere hacer de su vida, la Iglesia es madre y acoge a todos. Sólo que
recomienda a las personas homosexulaes que para vivir en gracia de Dios, se
abstengan de la actividad sexual por el hecho de ser actos contra la
naturaleza.

La Iglesia es muy cuidadosa y tiene academias pontificias que investigan
estos temas, lo cual le permite reconocer que no hay evidencia científica de
que se nazca homosexual. Se trata mas bien de una condición que la sicología
del desarrollo estudia y fomenta intervenciones que se han probado eficaces
ante el gran interrogante de la identidad y orientación sexual.

Quedo a tu disposición para dialogar. Con cariño, Hna M. Virginia

# Hna. M. Virginia
lunes, 11 de julio de 2011 12:28 p.m.
Querida Amiga

Tu condición de homosexual no me impide quererte o aceptarte como persona.
Recuerdo haber tenido a un profesor homosexual al que todos los alumnos
admirábamos por su sabiduría.
Pero creo que se puede entender que haya diferencias en la manera de
concebir la actividad sexual. En eso podemos respetarnos mutuamente.

La vision que la Iglesia sostiene, se basa en la comprensión de la
sexualidad humana en relación al amor entre un hombre y una mujer ,con la
capacidad de ser fecundos por el poder que se les da de generar una nueva
vida.

Siendo éste un fin tan importante, la Iglesia trata de enseñar a los
cristianos, para que vivan en plenitud y responsabilidad la capacidad
procreativa vinculada a un amor para siempre ( el matrimonio)

Es cierto que muchos cristianos no lo viven de acuerdo a lo que la Iglesia
enseña. Cada persona es libre y la Iglesia no puede imponer, sólo puede
enseñar.

La sexualidad está en función del amor y de una posible nueva vida. Las
relaciones homosexuales son estériles y se realizan por medio de actos que
van contra la naturaleza porque la forma en que dos hombres se relacionan
sexualmente o la forma en que dos mujeres se relacionan sexualmente muestra
que un cuerpo no está hecho para ser complementado por el otro.

Yo no te juzgo. Cada uno tiene su historia y va eligiendo libremente lo que
quiere hacer de su vida, la Iglesia es madre y acoge a todos. Sólo que
recomienda a las personas homosexulaes que para vivir en gracia de Dios, se
abstengan de la actividad sexual por el hecho de ser actos contra la
naturaleza.

La Iglesia es muy cuidadosa y tiene academias pontificias que investigan
estos temas, lo cual le permite reconocer que no hay evidencia científica de
que se nazca homosexual. Se trata mas bien de una condición que la sicología
del desarrollo estudia y fomenta intervenciones que se han probado eficaces
ante el gran interrogante de la identidad y orientación sexual.

Quedo a tu disposición para dialogar. Con cariño, Hna M. Virginia

martes, 06 de diciembre de 2011 09:23 a.m.
Coincido con los comentarios de María Virginia y de Bárbara y disiento con el de Felipe. No hay ignorancia cuando se dice que la homosexualidad es un comportamiento o tendencia torcido. Los buenos estudios médicos y sicológicos, cuando no están teñidos de ideología o de estar a tono con lo que se quiere imponer, lo dicen claramente.

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