Queridas chicas:
Hace un tiempito atrás, el domingo 15 de Agosto, celebramos como Santa Iglesia, lo que en el Rosario rezamos en el cuarto misterio gozoso, la ASUNCIÓN DE MARÍA EN CUERPO Y ALMA AL CIELO y el 22 de agosto, la CORONACIÓN DE MARÍA, es decir su ser Reina (quinto misterio del rosario)
El dogma de la Asunción de la Santísima Virgen, es del siglo XX. En 1950 fue proclamado, y como todos los dogmas, el sentir popular, ya desde hacía muchos siglos, lo celebraba. En este sentido, es muy lindo pensar, y tener la certeza, que en el cielo, además, de Jesús Resucitado, hay una mujer, en cuerpo y alma. Nosotras estamos representadas en el cielo. María está allí, así como cuando vivió aquí en la tierra. Su corazón sigue latiendo por nosotras, sus manos regalando sus gracias, su mirada buscándonos…
Es un tiempo en donde vemos que el cuerpo está siendo atacado por todos lados, y en todos los ámbitos, está expuesto, se lo maltrata, se lo idolatra… ¡y cuántas veces como mujeres le damos demasiada importancia o le damos tan poca!
Es por eso, que Dios irrumpe en el tiempo y da respuesta a lo que está más atacado… así fue con este dogma, y así también fue un siglo antes con el dogma de la Inmaculada Concepción en 1854.
Creo, que es algo muy lindo que, unido a la Asunción, en donde vemos que Dios nos regaló un cuerpo que el día de la Resurrección final, estará unido a nuestra alma, podamos alegrarnos de la Coronación, María es Reina y Señora de lo Creado. Ella es Compañera de Cristo, y junto a Él gobierna el mundo.
Nosotras este año, tenemos una fuerte corriente de coronación. ¿Y para qué la coronamos a María? Para que ella sea nuestra Señora y Soberana, para que Ella gobierne.
Hoy más que nunca es bueno preguntarnos dónde quiero coronar a María en mi vida, en aquello que más cueste. Aquello que esté experimentando que está más atacado: por los demás, por la sociedad o por mí misma…
Nuestro Padre y Fundador, en Octubre de 1950, en una Jornada para nuestra Familia de Schoenstatt, ante las puertas de la proclamación del dogma de la Asunción nos decía, que la Virgen María es una gran signo de luz, de prevención y de esperanza.
- ¡Un signo de luz! El Padre y Fundador nos decía: "puede ser que nos recuerde cuando en la naturaleza el sol brilla entre nubes muy oscuras; el sol parece tanto más claro, tanto más luminoso, cuanto mas oscuras sean las nu
bes. Lo mismo sucede cuando resplandece ante nosotros la Madre de Dios como el gran signo de luz." Queridas chicas, podríamos preguntarnos ¿qué es para nosotras que Ella es un gran signo de luz? Ella es nuestro ideal más alto. Cuando en la vida tantas cosas parecen oprimirnos, cuando no vemos salida, cuando no sepa cómo va seguir mi vida, cuando me sienta sola o tan poco amada… Siempre en el Santuario, ya sea en el lugar físico o en el Santuario del corazón, María nuestra Madre y Reina está dispuesta a escucharnos y a ayudarnos. También en las causas segundas, en las personas que son para nosotras su transparente.
- ¡Un gran signo de prevención! Ella quiere "preservarnos de interpretaciones erróneas, desaciertos y razonamientos equivocados."
-Las interpretaciones erróneas las podemos ver con tanta claridad en la actualidad. ¿Qué concepción se tiene del cuerpo? ¿Del sexo? ¿Del amor verdadero?
-Los desaciertos. Nuestro Padre y Fundador, se refería sobre todo, a que muchas veces buscamos soluciones en medios solamente humanos. En este sentido, es el tiempo, donde más que nunca debemos acudir a lo alto, al poder divino de Dios y de la Madre de Dios.
En ese sentido, dicen que en una de las apariciones de la Virgen, Ella tenía en sus rayos muchas luces y en otros no, y a quien se le apareció le preguntó, por qué no salían luz de sus rayos, y que Ella le dijo, que tenía muchas gracias para dar a sus hijos, mas ellos no se las pedían. ¡María quiere que le pidamos! NADA SIN TI, NADA SIN NOSOTROS.
- La Madre de Dios es también el gran signo de esperanza. Si la Mater es la aurora, es porque pronto esperamos que nazca el sol, que es Cristo y que pronto llegará.
Si alguna vez fueron al mar, y vieron el amanecer, en esos momentos, en los que uno contempla, el cielo, pronto saldrá el sol. Y sabemos que así será, confiemos, que el sol saldrá aunque llueve por muy largo tiempo.
Queridas chicas, la Virgen María en este tiempo, nos necesita más que nunca. Son tiempos, en donde uno puede ver cómo luchan las fuerzas del mal en el mundo, pero sabemos y estamos seguras de que Dios triunfará, pero, EL QUIERE NUESTRAS MANOS, NUESTRAS FUERZAS.
- Como hija, en mis obligaciones de la casa.
- Con mis papás, con mis hermanos, ayudando, aportando alegría, soy misionera primero en mi casa.
- En el estudio, con responsabilidad, estudiar hoy es un privilegio.
- Con mis amigas, poder llevar el ideal con mi ser, de una mujer con altos ideales, como María, y podríamos ayudar a tantas chicas que necesitan ejemplos.
- En el noviazgo, cultivando los valores, para formar una santa familia.
- Como portadora, preparando las cosas, escuchando, formándome.
- En las misiones que son todos los días del año.
Que la Mater sea ese signo de luz, de prevención y de esperanza para cada una. ¡Que su corona sea la nuestra!
Hna María