belu__roasio publicado en noviembre 30, 2010 14:39


¿Conoces aquella tierra abundante y pura,
reflejo de la Belleza eterna:
donde las almas nobles y fuertes
se desposan con el Cordero de Dios;
donde ojos transparentes irradian calor
y manos bondadosas alivian dolores;
donde esas manos sin mancha
continuamente se juntan en oración
para conjurar los poderes demoníacos? (1)
En el Cántico al Terruño, el Padre nos regaló una síntesis de Schoenstatt como reino de pureza.
¿Con quién podemos comparar lo expresado en el Cántico al Terruño, a quién refleja plenamente?
María Inmaculada es esa tierra abundante y pura: rica por ser pura, desbordante de amor auténtico a Dios y a los hombres. Su corazón fue el terruño, el hogar que el Padre Eterno quiso preparar para su Hijo y para todos los que en Él somos hijos suyos.
Ella es el reflejo de la belleza eterna pues el amor asemeja. Si Dios es amor y belleza, María lo reflejó plenamente en la tierra y también ahora, en el cielo. Ella nos revela en algo la verdadera imagen de Dios.
Ella es imagen del amor cálido de Dios para con nosotros, es la omnipotencia suplicante, la Aplastadora de la serpiente. Si nos unimos más y más a Ella la gracia irá obrando el milagro de nuestra transformación en María.
Cuántos esfuerzos se hacen muchas veces para lograr estar linda para una fiesta, para un casamiento, para un encuentro determinado. Dietas, gimnasia, horas en la peluquería, ropa y más ropa. Invertimos tiempo y dinero con el fin de estar lindas. Todas estamos llamadas a buscar la belleza pero no solo la belleza exterior sino la belleza interior. Es más, podemos decir que si buscamos la belleza interior la exterior se va a dar por añadidura.
El Padre Kentenich nos dice:
“¡Qué bella debía ser María! No olvidemos que esa belleza exterior, ese orden bien formado exteriormente, no es más que expresión de la total armonía interior del alma. Gracia plena -belleza interior- ¿quién puede conocer esta belleza interior en el corazón de la Virgen María, quién puede describirla?” (2)
Podemos contemplar a María en toda su armonía. La imagen de la Inmaculada nos señala la gran armonía en todo el ser, en todos los estratos del ser. Armonía que no se guarda celosamente sino que se regala con generosidad.
Las invito a que en esta fiesta de la Inmaculada contemplemos a María con serenidad, haciendo un alto en el camino en el que seguramente estamos con muchos apuros por los compromisos de esta época del año. Que ella pueda contemplarlas también a ustedes y que su mirada pura purifique todo aquello que las aleja del ideal.
Las saluda con cariño,
su Hna. M. Rocío
(1) Cántico al Terruño, Hacia el Padre, P. José Kentenich.
(2) “Mi corazón tu Santuario”, P. José Kentenich.