publicado en noviembre 09, 2010 13:14


A fines de Septiembre se hizo en Tucumán el "KAIROS", una misión-retiro que surgió como una opción para las secundarias mayores ya que estabamos medio grandes para el campamento con secundarias menores pero sin ser lo suficientemente grandes como para participar de la misión de verano.
Participamos entre 30 y 40 chicas que, distribuidas en grupos de cuatro, pasamos las mañanas golpeando puertas para que Ntra. Querida Mater pudiera entrar a las casas dispuestas a recibirla. Durante las horas de la tarde, la Hna. María estuvo a cargo del taller de Ideal Personal.
"Misión". Una palabra aparentemente tan simple, que encierra TANTO.
Una gran parte de quienes participamos del Kairos no había misionado nunca. Cada una iba entonces con sus expectativas, sus imaginaciones y hasta sus propias inseguridades.
Personalmente, cuando me hablaban de misión, siempre lo asocié a una "enseñanza", con ir a transmitir algo, ir a enseñar. Hasta ahí no me equivocaba. Pensaba que nuestra tarea en San Javier (lugar donde se llevó a cabo el Kairos) iba a ser esa: ENSEÑAR.
Ese sí fue mi error. Apenas golpeamos la primera puerta, entendí que la Mater no me había mandado a ese lugar a enseñar nada, estaba ahí para APRENDER. Aprender de la Fe, la humildad, la generosidad y la confianza infinita que toda esa gente deposita en Dios. Aprendí que un desconocido puede, en 5 minutos, parecer un amigo de toda la vida. Aprendí no solo que lo material no da la felicidad, sino también que su falta no tiene porque significar tristeza. Todas y cada una de las personas que conocí ese fin de semana dejaron en mí una huella increíble de optimismo, Fe y, por sobre todo, FORTALEZA.
KAIROS, traducido, significa "el paso de Dios por nuestra vida". Y este retiro- misión fue uno de los grandes kairos de la mía.
Felicitas Casanova
Agustina Puente