agumoreno publicado en junio 14, 2011 15:05

Fue una gran alegría para mí poder participar de la Jornada de Portadoras de Tucumán.
Después de años de pertenecer a la JF, es gratificante y conmovedor ver que podemos seguir participando, seguir estando presente desde otro lugar, quizás desde el lado profesional, quizás desde el lado de la experiencia, o simplemente desde el lugar de una ex¬ JF.
Si bien, la temática que me tocó hablar fue básicamente orientada a la vida de los grupos, a la misión de los grupos, a los valores que representan a los mismos, específicamente a los grupos de Schoenstatt, también profundizamos acerca de realidades cotidianas que surgen en la vida de los grupos, y que, muchas veces, como portadoras, no tenemos las respuestas claras o las herramientas básicas para poder responder a las inquietudes del día a día.
Fue importante reflexionar un poco más allá de nuestras “chiquitas” y re-plantearnos un “nosotras como portadoras”, visualizando la importancia en la formación continua, en la comprensión de la pedagogía schoenstattiana, en la comunión de valores y el desafío de desarrollar la alegría, el entusiasmo, la creatividad, la apertura, la espiritualidad como características básicas de toda portadora.
“Ser portadora” no es tarea fácil… pero qué gran misión y qué gran desafío en el mundo de hoy! Fuimos bendecidas al ser llamadas Portadoras, al ser llamadas a participar de este gran anhelo del Padre en formar “hombres nuevos en la comunidad nueva”, a ser parte en la misión educadora y evangelizadora de la Iglesia.
Recordemos siempre que, como portadoras, estamos llamadas también a ser ejemplo, a ser reflejo vivo de la Mater, a irradiar su alegría, a anhelar su pureza, a imitar su entrega. Entonces, ¿qué más nos queda que encomendarnos a Ella? ¿Qué ser más que nunca su aliada?
Abracemos con AMOR este hermoso regalo!!
Carolina M. Ferreyra
Tucumán