publicado en diciembre 07, 2011 22:05
“Inmaculada, si yo fuese como tú”
Hoy es un gran día de FIESTA para todas nosotras como Hijas del Padre! Hoy tenemos que felicitar y agradecer a María, la Inmaculada, por su gran lugar en la obra de la redención.
Nuestra Madre, plenamente libre de pecado, plenamente redimida, es la imagen ideal de la forma femenina pura que Dios nos regaló. Basta que contemplemos la imagen de María, para descubrir como Dios nos ha pensado a cada una de nosotras desde la eternidad.
Nada impuro hay en Ella, es un espejo sin manchas, estaba llamada a una perfecta unión con Dios, y destinada, junto con el Salvador, a aplastar la cabeza de la serpiente, del demonio.
María: pura, virginal, sin mancha, y con su resplandeciente belleza interna, es a la vez nuestra Madre y la raíz de toda GRANDEZA FEMENINA. Ella nos ayuda, junto con la gracia de Dios, a que encarnemos más y más un ideal semejante. ¡Cuánto debemos agradecerle al Padre por regalarnos la forma más perfecta de mujer!
Que todos los días se encienda en nosotras un gran anhelo de ser cada vez más similares a María, y que en horas difíciles, sea la imagen de la Inmaculada, la que nos eleve y purifique.
Hoy especialmente renovemos la vida, mantengamos vivo y ardiente este ideal y nos consagremos nuevamente al corazón inmaculado de la Mater pidiéndole un profundo amor a la pureza.
Encendamos nuestros corazones por este elevado ideal y que de nuestra alma siempre resuene “Inmaculada, si yo fuese como tú”
Mari Coto- JF SAN JUAN