publicado en diciembre 09, 2010 13:07

En el mes de Octubre, los días 30 y 31 los dirigentes de las diócesis a nivel nacional, nos reunimos con un gran propósito en común, deliberar la línea sobre la cual la familia trabajaría este año y reflejarla en un lema conciso. Todos los que nos encontramos ahí estábamos ansiosos de saber cual sería la voluntad del Padre Dios, había en el ambiente una urgencia por saberse instrumento para algo que escapa a uno mismo.
Para hacer presente la voluntad de divina tuvimos como tarea analizar aspectos de la realidad y preguntarnos ¿Qué signos se nos presentan en los tiempos actuales? Y como consecuencia de ellos ¿Qué nos estaría diciendo el P.K hoy?
La realidad en la que vivimos hoy nos desconcierta, nosotras como juventud hemos tenido que aprender a navegar en el mar sin timón. Estamos en tiempos en que no podemos recurrir a los adultos en busca de respuestas, porque simplemente ellos tampoco las tienen.
Violencia, inseguridad, corrupción, falta de integridad, ausencia de buenos modelos a seguir, ausencia de un auténtico sentimiento patriótico, confusión, desprecio por la vida. Son muchas de las cosas con las que cargamos todos los días, son los encabezados que coronan los noticieros a diario.
Percibimos en la realidad la presencia inconfundible del hombre viejo. El es y hace lo mismo de siempre y como resultado, en la historia se reflejan las mismas crisis y los mismos problemas que desde los comienzos de la humanidad. Nuestra respuesta es: ¡Que surja el Hombre nuevo! nosotros queremos lanzarnos a la misión. El Padre vino en busca de aliados, debemos asumir ese compromiso que cala hondo en nuestros corazones, ese mismo al que nos incita la alianza de amor que arde en nuestro corazón.
Los problemas y las crisis son una oportunidad de crecimiento y desafío y por eso debemos tener una actitud permanente de escucha, saber que Dios me habla, me quiere decir algo a través de los hechos y exige una respuesta de mí. El padre Carmona nos decía “La Fe Practica en la Divina Providencia es un modo vivendi, una forma de vivir que se traduce en interpretar los signos en el corazón mismo de Dios. El P. Kentenich respiraba constantemente el aire y el ambiente de la Divina providencia. Schoenstatt mismo nace de la interpretación de los signos dentro del clima de la Fe Práctica en la Divina Providencia” por lo tanto si nuestro origen surge de esta manera no debe haber ninguna duda de que nuestra única forma de continuar como familia también debe ser esa.
El Padre Kentenich fue un profeta de sus tiempos y nosotros queremos ser profetas en él, aprender a vivir la alianza de amor como el Padre lo hacía. Como hijos suyos tenemos la gracia de poder ser como él. ¡Que gran legado hemos recibido! Por eso queremos ser fieles a esa HERENCIA. Sentimos muy fuerte la necesidad de asumir ese compromiso personal dentro de la fecundidad de nuestra familia y expresarlo en un liderazgo de amor a los demás. Ser aliados comprometidos e instrumentos entregados, cultivar un cobijamiento profundo en Dios que nos impulse a abrir brechas hacia los demás y reflejar la luz que brilla tan fuerte desde Schoenstatt. Navegar en el mar no sería tan difícil si tuviéramos un faro que nos indique el camino, encarguémosle con confianza a la Mater la tarea de timonear nuestras vidas, estoy segura que ella quiere llevarnos a un solo lugar, a ese hermoso terruño que todos llamamos hogar.
Finalmente bajo la luz de todos los hechos que analizamos nos pusimos a pensar ¿Qué queremos dar desde Schoenstatt? Sin dudar queremos regalar la figura del Padre Kentenich, el vínculo privilegiado que tenemos con él, y compartir su paternidad con tantos hermanos perdidos que aún no se saben hijos. Queremos encender el amor por la VIDA y con esto nos referimos a la vida con mayúscula y en todos los sentidos. Promover y ser apasionados de la vida del hombre, la vida de Dios y en Dios, la vida del planeta, la vida patriótica y la vida familiar. Queremos ser dirigentes maternales y paternales a imagen del padre, ser PROFETAS en el profeta.
El fruto de todos estos objetivos se plasmó en como lema de la familia para el año 2011 “HEREDEROS DEL PADRE, PROFETAS DE LA VIDA” el cual resume concretamente el significado profundo que conlleva la línea para este año.
¡¡Queridísima JF, vivamos en profundidad este año que se nos aproxima cultivando un vínculo estrecho con el Padre y fundador y dejándonos consumir por el fuego que representa su herencia. Hagamos de este mundo un incendio de amor que se alimente con nuestras vidas y se haga fuerte en en la Fe Practica en la Divina Providencia!!
Unidas por siempre en el corazón inmaculado de la MTA!
Denu Mudry