belu__roasio publicado en mayo 20, 2011 10:19

Cuando su mamá escuchó durante la Santa Misa que iban a venir unas Hnas. a nuestro país a hacer trabajo apostólico, enseguida supo que su pequeña iría allí. Así fue como Carmen Söros comenzó en la Juventud Femenina de Schönstatt, cuando las Hnas. de María llegaron a fines del año 1935.
Ella participó de los primeros momentos de nuestra JF, junto con un grupo de niñas de la comunidad alemana de Villa Ballester. En las primeras reuniones jugaban juegos de mesa, cantaban cantos folclóricos alemanes y schoenstatteanos. Además, una de las Hnas. les daba una charla, generalmente sobre los primeros héroes de Schönstatt. Así, se fueron adentrando en ese mundo.

Tres años más tarde, en 1938, consagraban su primer ideal como grupo, el ser “Mensajeras de la luz”, apóstoles de Schönstatt en una tierra que no conocía tanto sobre el carisma. Así, en 1941, sellaron su Alianza de Amor con la Madre Tres veces Admirable. Fue un acto muy sencillo, porque no había un rito establecido. La ceremonia se hizo en alemán, la lengua que hablaba la comunidad. De esta manera, estas chicas formaron la primera generación de JF en Argentina, que tomó como nombre “Ave”, la primera palabra que le dijo el arcángel a la Virgen María, en la Anunciación.
Más tarde, tuvo la oportunidad de conocer al Padre y Fundador, cuando vino a conocer el primer Santuario filial, en Nueva Helvecia. En ese momento, el Padre le firmó una estampita que conservó durante toda su vida.
En la JF, aprendió esos ideales que después cimentarían toda su vida, serían los pilares para ella. Así, aprendió a combinar sus deberes de esposa y madre con la vida de oración, la adoración a Jesús y la Santa Misa. Siguió ligada a la JF para siempre, ya sea como portadora como después contando sobre los primeros momentos de la Rama.