publicado en septiembre 15, 2010 20:09

"Yo no se si tu, no se si yo
seguiremos siendo como hoy.
No se si después de amanecer
vamos a sentir la misma sed.
Para que pensar y suponer,
no preguntes cosas que no se,
no se donde vamos a parar,
eso ya la piel nos lo dirá.
Para que jurar y prometer
algo que no está en nuestro poder.
Yo no se lo que es eterno
no me pidas algo que es del tiempo.
Yo no se mañana, yo no se mañana
si estaremos juntos, si se acaba el mundo
yo no se si soy para ti, si serás para mi,
si lleguemos amarnos o a odiarnos
yo no se mañana,
yo no se mañana,
quien va estar aquí"
Debo confesar que cuando escuché esta canción por primera vez me llene de indignación. El relativismo puro, el hedonismo puro, es la posmodernidad resumida en canción.
El único patrón de conducta que mueve al ser humano son las ganas. Todo se rige por esa ley. Por eso...”yo no sé mañana”...mañana es incierto, es lejano, es otra realidad.
La canción es un tributo y un monumento al no-compromiso. Una relación basada en lo que siento. En este momento tengo ganas de estar con vos, siento que estamos bien...pero no me pidas que te diga que voy a sentir mañana porque ni yo lo puedo saber. Con absoluta liviandad y franqueza él le comunica a ella que no sabe quién mañana va a estar en su lugar. Y le ruga que no le pida más de lo que da.
Me resulta triste, me resulta vacío, me resulta insulso. No a los rótulos, no a las etiquetas, no a una relación estable. Sólo vos y yo en este instante y luego el tiempo dirá.
Mientras venía pensando en esta canción, y preguntándome que sentirían ustedes al escuchar esta canción. Encontré un mail de una amiga un tiempo después que se casó (obviamente le pedí el permiso correspondiente para compartirlo):
“Mis queridas bellas: Enero de 2007
les contaré un poco de este mes y medio de casada. Aprovecho a decirles, que lo recomiendo. Mucho amor, amor, y amor. Solo él y yo.
El departamento está en plena organización, entre herrajes, picaportes, cuadros, y espacios imaginarios a rellenar. En 30 días nos vienen los muebles, sean mesas de luz, cómodas, mesa y sillas del comedor, aparador, vajillero, y a partir de eso, embellecerlo. Por ahora, está blanquísimo, todo. Lavarropas de luxe, anda de maravillas, heladera, completa, que no falte nada, para recuperar sales en el cuerpo, juajua, y felices.
sinunman...sin un mango, pero comiendo perdices, contentísimos de saber que es el comienzo de un proyecto juntos.
Volveríamos a elegirnos, y a casarnos. Estoy tan enamorada chicas, que agradezco cada lágrima previa a que él apareciera...porque valió la pena sentir, emocionarse, amar, imaginar...y esperar, a que sea él el elegido de una vez para siempre.”
Que contraste ¿no? Un "amor" con límites, con frenos, con reparos...guiado por la búsqueda del propio bienestar. Y un amor que se proyecta, que se entrega, que se dona. Un proyecto de un amor que se construye, que quiere crecer, que quiere transformar a los amantes.
Me encanta cuando mi amiga cuenta, en primer lugar ese proceso de armar el hogar. Tan propio del ser "toda alma", tan femenino, en esos pequeños símbolos....los muebles-los herrajes...las paredes blancas por rellenar que van haciendo tangible, concreto un compromiso asumido. Se va conquistando cada rincón, cada espacio. La vinculación con la casa como escenario para una gran historia de amor, una apuesta a lo duradero, a construir ladrillo a ladrillo y a disfrutar de ese proceso.
"Agradezco cada lagrima previa a que él apareciera"
Mirando en retrospectiva, mirando el entramado del telar vamos viendo como son perfectos los caminos de Dios, y cada una de nuestras experiencias previas, nuestras soledades, nuestros desamores, o nuestros amores que no correspondieron, nuestros fracasos tuvieron que estar ahí para hoy poder valorar el gran tesoro de este San José.
"Valió la pena"
El esfuerzo, los ideales, los sueños y los caminos de pruebas, soledad, obstáculos, tristezas que a veces se nos presentan valen la pena. Muchas veces queremos tirar la toalla, o contentarnos con cosas que no nos realizan, sin embargo, el seguir, el permanecer fiel, el perseverar valen la pena.
"que sea él el elegido de una vez y para siempre".
Me acuerdo que antes de sellar mi poder en blanco escuché en la radio la canción de Fabiana Cantilo "nada es para siempre". Por suerte los schoenstattianos desafiamos ese precepto.
Hay una corriente hoy que nos impone vivir en el presente. Que hace que el para siempre nos aterre o nos esclavice....el miedo al fracaso o a no poder sostener en el tiempo lo que sentimos. El miedo a que la vida nos cambie, o los sentimientos se pasen. El temor a que sea el idealismo de la juventud. El miedo que a veces esta latente e inconsciente en nosotros por alguna mala experiencia en un noviazgo anterior, o en la separación de nuestros papás o de alguna pareja amiga. El miedo a no congeniar. El miedo a cansarme del otro. Miedo a que simplemente no funcione.
Por eso me encanta su manera de expresarlo...él es su elegido de una vez y para siempre. Hay un compromiso solvente de amarse mutuamente. El amor no puede reducirse a un sentimiento...eso sería pobre...mezquino.
El amor es algo mucho más profundo, más hondo, más estable que un sentimiento. El amor batalla y no claudica ante peleas-rutinas-dolores-defectos/carencias del otro-enfermedades-situaciones económicas adversas-obstáculos-pruebas. Sino ante la primer dificultad las ganas de estar con el otro se pasarían.
El amor se nutre de todas las experiencias de la vida, las regenera, las optimiza, las recicla. El amor no es mediocre. El amor es magnánimo. El Padre Esteban Uriburu diría... “Para amar hay que entrar a la cancha y salir embarrados.”
Amar es una elección radical, revolucionaria...no es para tibios.
Cuando uno comprende el sentido del para siempre el miedo es reemplazado por la paz. Obviamente que en el transcurso de la vida uno va cambiando...pero si ese proceso de vida se va dando en un contexto de dialogo, de confianza, de mostrarnos como somos, de descansar en el otro y pedirle ayuda… todo va a ir bien. La paz llega cuando al mirar al otro lo reconocemos como esa persona con la que queremos estar para toda la vida.
Lau Peredo