publicado en noviembre 16, 2011 17:55


El lunes 16 de noviembre de 1885 nacía a las 7 de la mañana José Kentenich, hijo de Catarina Kentenich y Matthias Kop, en el desván de la casa de sus abuelos, frente a la Plaza San Cuniberto, en Gymnich (Alemania).
En el pueblo se celebraba la kermés. Los habitantes del lugar, estaban acostumbrados a vivir esta fiesta con brío y durante varios días. En este período las oficinas públicas permanecian cerradas, por eso el nacimiento de José Kentenich fue registrado recién el 18 de noviembre, una vez concluido el evento. De acuerdo a la ley de aquella época se tomaba como fecha de nacimiento el día de registro, como sucedía a menudo por aquel entonces.
Esta fecha se encuentra en muchos documentos y biografías oficiales, se supuso que el Padre Kentenich había nacido el 18 de noviembre. Pero según las investigaciones hechas últimamente corroboran que en realidad nació el 16 de noviembre.
A la edad de 3 años, se encontraba en lo de unos vecinos jugando a las escondidas con una prima huérfana que vivía con ellos. Ella se escondió en el subterráneo de la casa, donde había un pozo cuya tapa estaba abierta. A él, como era el más pequeño, lo hacían salir a buscar a los escondidos. De repente, vio a la prima y, al correr hacia ella, no vio que la tapa estaba abierta y cayó al pozo. La prima, que tenía ocho años, salió corriendo de la casa gritando: ¡José se cayó al pozo! El abuelo estaba allí conversando con el dueño de casa. Al principio no creyeron lo que decía la prima, pero después entraron y ella les mostró la tapa abierta del pozo. El abuelo metió la mano y no encontró nada. Creyó que lo estaban engañando y ya se iba cuando ella se puso a llorar desesperadamente. ¡Sí, está ahí! El abuelo volvió a meter la mano por segunda vez y sintió un género tirante.
En esa época todos los niños alemanes usaban una especie de delantal hasta los 4 o 5 años. Al niño José se le había quedado enganchado ese delantal en un alambre del borde del pozo. El abuelo lo levantó y sacó al niño ya inconsciente, con la boca apretada. Costó mucho hacerlo revivir. Mandaron llamar a una religiosa que tenía algunos conocimientos de primeros auxilios, pero tampoco sus esfuerzos le dieron resultado. El niño respiraba, pero estaba amarillo, con la boca apretada y no había manera de sacarle alguna palabra. Entonces la religiosa, que conocía al niño, acudió a recursos sicológicos y le dijo. "Mira Josecito, si abres los ojos te voy a dar santitos y podrás ir al kindergarten". Entonces el niño abrió de inmediato los ojos y contestó enérgicamente: "¡Yo no voy al kindergarten y tampoco quiero ningún santito!".
La Providencia había intervenido. El niño estuvo bastante rato debajo del agua, pero al caer parece que se le produjo una especie de shock y calambres que le apretaron las mandíbulas. Gracias a esto no tragó agua, sólo le entró algo por las narices pero no por la boca y, al parecer, esto lo salvó. Su respuesta lo retrata entero. Él era un hombre nacido de la libertad. En una oportunidad él dice: "Desde niño vivía en mí la idea del hombre nuevo, de ese hombre que se decide conscientemente, libremente".
MUY FELIZ CUMPLEAÑOS PADRE!!!! Que en este nuevo aniversario, la Mater profundice en nuestra Familia el amor a nuestro Padre y Fundador. Que en él sepamos encontrarnos cada día, y que desde su corazón nuestra alma renueve las fuerzas de la entrega diaria. Hoy miles de santuarios en el mundo lo recuerdan, que en misterio del Pan y el Vino, Jesús nos regale pronto la gracia de su canonización y que nuestro Padre desde el cielo nos bendiga.
Isa Ubierna.
Confidentia