Juventud Femenina
domingo, 05 de febrero de 2012
  Pro vida  
01
El valor de la Vida -Por Hna. Maria Elena Lugo

 

Pro Vida y la Cultura 
 
La cultura en su sentido general representa  un estilo de vida compartido por una población humana en su intento de unirse en un proyecto de vida en común. La cultura supone un conjunto de creencias sobre aspectos esenciales a la convivencia, a saber: vida, muerte, vínculos personales, expresiones de los ideales y valores que animan la interacción humana en los diversos niveles de la existencia sean estos físicos, sociales, intelectuales, artísticos y religiosos.  
 
La cultura incluye las formas concretas como las personas de una comunidad se vinculan o cultivan sus múltiples relaciones con las cosas, con el lugar, con otras personas y con Dios. La cultura ha de valorarse según el tipo y calidad de esos vínculos. Resulta esencial captar la raíz misma de tales vínculos, reparando especialmente en el corazón, considerado en sentido amplio como sede espiritual del pensar, amar y actuar.  
 
Las diversas instituciones cristalizan en su estructura y gestión los valores que la cultura fomenta. Uno de esos valores, y el cual consideramos central, es la vida, pero no solo la vida en general, sino la vida humana en particular.  
La Iglesia como Madre y Maestra celebra, fomenta, y nuestro Padre Fundador lo enseña con su ejemplo y su prédica. 
 
 
 
¿Que nos dice el Padre Kentenich sobre la vida, la vida del no nacido aun por nacer?¿Qué propone la COMISION DE BIOETICA inspirada en el Padre Fundador? 
 
 
Una bioética personalista organicista reconoce que la vida en general, y la humana en particular, constituye un bien o valor fundamental, y por lo tanto es base de todos los demás bienes o valores. Sin embargo ese valor no es absoluto, pues puede sacrificarse al servicio del Bien Supremo. Esto quiere decir que dios está por encima de nuestra vida, él es el Señor y custodia paternalmente bondadoso y misericordioso de la misma, nosotros somos administradores de esa vida.  
Esta evaluación se extiende a la vida prenatal, a la situación del discapacitado, del retrasado y del comatoso. Por ende se puede afirmar entonces que: 
 
a) El embrión humano no es tan sólo vida humana potencialmente persona, sino ya persona actual en su ser, en el sentido esencial y sustancial del término persona, aún cuando no exhiba un funcionamiento de ser consciente, reflexivo e interactivo – comunicativo, depositario de interioridad y con capacidad de expresarse corporalmente.
 
b) El embrión humano es ya hijo de Dios. Esta realidad da fundamento a su verdadera dignidad y sacralidad. Por lo tanto su naturaleza humana es un bien que la razón reconoce y la fe afirma como don del amor providente de un Dios Padre.
 
c) Toda intervención técnica o biomédica en la vida del embrión ha de respetar su integridad corpórea y su orientación hacia la vida como bien natural y sobrenatural. De ahí que sólo se permita el examen genético y la terapia cuando supongan un bien sustancial para la vida y salud del embrión con el mínimo de riesgo para este. Por su parte la experimentación e investigación sólo se permite cuando no dañe de modo alguno su integridad y dignidad (la extracción de células multipotentes –matrix- destruye el embrión).
 
d) Existe una unidad orgánica inviolable entre la entrega amorosa matrimonial (radical, plena y permanente), la procreación natural y la familia como realidad que responde a los anhelos de la persona en cuanto ser que se vincula. De este modo se excluye toda intervención meramente técnico - artificial que pueda transformar la procreación natural en reproducción por diseño y manipulación. Es el caso de la fecundación in Vitro y la manipulación genética que no contenta con corregir problemas de salud, intenta diseñar una especie genéticamente diferente al ser humano. 
e) Los anticonceptivos disocian la unidad matrimonial entre amor y fecundidad. Al igual que el aborto, lesionan la dignidad e integridad del embrión humano y la responsabilidad maternal de la mujer. La planificación natural de la familia (confrontar anexo sobre “planificación natural”) responde a los anhelos de los esposos de amarse con plena autenticidad y de regalarse mutuamente creatividad ante la vida. Y hacerlo abiertos a Dios como fuente permanente de creación y vida.  
f) Una bioética personalista organicista reconoce a la familia como escuela de las virtudes cristianas, de las virtudes humanamente más nobles. El matrimonio es un sagrario de amor; la familia es un santuario en el cual la vida humana se realiza en un entramado de vinculaciones personalizantes. Dios transmite a los padres su sabiduría, poder, y bondad. Así Dios contribuye a la cultura de la vida desde el seno mismo de la vida; así en la familia se promueve el amor en sus diversas manifestaciones. En efecto, en la familia se educa en el amor filial y fraternal, lo cual constituye un oasis para la solidaridad humana y las relaciones fiduciarias como las que se precisa en el ámbito clínico.
 
Se trata de una familia patrocéntrica. Dios Padre es su centro y se refleja análogamente en el cabeza de familia humano.
 
En la familia se educa en el sacrificio orgánico. Dicha educación se ve facilitada por la presencia de María Santísima en el centro de la Familia, en su calidad de modelo para la mujer considerada como corazón de la familia. Vale decir, se educa en la renuncia por amor, a veces heroica; una renuncia orientada al crecimiento, a la purificación y a la generosidad comunitaria. 
 
Hna. Elena Lugo (Ph.D. Filosofía/especializada en bioética) COMISION DE BIOETICA PADRE JOSE KENTENICH
 
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Planificación Natural de la Familia: Segura saludable eficaz
 
Ventajas de la Planificación Natural de la Familia
Segura
Es 100% natural. No hay drogas o dispositivos para el control de la natalidad que causen daño a su salud.
 
Mayor conocimiento del cuerpo
La observación diaria del patrón normal de fertilidad puede incluso alertar sobre posibles problemas de salud, cuando ocurren cambios en este patrón.
 
Efectiva
Es 99% efectiva en posponer un embarazo, el mismo nivel de efectividad de la pastilla y más efectiva que los preservativos, los dispositivos, las cremas y otros anticonceptivos artificiales.
 
Económica
Cuesta mucho menos que cualquier otra forma de control de la natalidad. Una vez que aprende el método, no hay un costo continuo.
 
Reversible inmediatamente
Sólo hay que cambiar el tiempo en que se tienen relaciones. No requiere tiempo de espera ni procedimientos médicos. Además, no daña la fertilidad de la mujer; como puede ocurrir cuando se utilizan métodos artificiales.
 
Funciona con ciclos irregulares
No se basa en cálculos y promedios sobre un ciclo "ideal" de 28 días. El Método Sintotérmico toma en cuenta las posibles irregularidades durante el ciclo. De esta forma las decisiones están basadas en lo que está ocurriendo en cada mujer. El conocimiento científico sobre la fertilidad se ha desarrollado enormemente como para poder detectar la fertilidad en los ciclos irregulares. Si el tiempo fértil llega más tarde o más temprano de lo usual, la mujer lo sabrá por la presencia temprana o tardía de signos de fertilidad.
 
Ayuda a los matrimonios con baja fertilidad a lograr un embarazo
Una vez que el matrimonio aprende a reconocer cuáles son sus días de mayor fertilidad en el ciclo, podrá usarlos para aumentar sus posibilidades de lograr un embarazo. Además las anotaciones permitirán identificar ciertos patrones típicos de una fertilidad desminuida que puede corregirse con tan sólo mejorar la nutrición. Inclusive, si se necesita ayuda médica, las gráficas pueden proporcionarle valiosa información a un médico competente
 
Enseña a espaciar los nacimientos con la lactancia ecológica
La forma más antigua de regulación de la natalidad es la lactancia. La LPP (Liga Pareja a Pareja) enseña el tipo de lactancia que proporciona un tiempo de infertilidad natural extendida luego del parto. La lactancia ecológica, promueve la cercanía entre la madre y el bebé. La madre amamanta a su bebé sin horarios rígidos. No tiene que depender de mamaderas y sólidos a temprana edad.
 
Muchos estudios han demostrado que a través de la lactancia ecológica la mujer puede experimentar entre 9 y 20 meses de infertilidad posparto, con un promedio de 14 meses. Para la mayor parte de las madres que practican la lactancia cultural y suplen con mamaderas o fórmulas, la fertilidad casi siempre regresará al tercer mes después del parto. Las madres que alimentan sólo con mamaderas verán el regreso de su fertilidad unas pocas semanas después del parto.
 
Para más información, visitá la página: www.familia.org.ar

Comentarios

jueves, 02 de septiembre de 2010 10:41 a.m.
Gracias por este hermoso artículo y reflexión, tan claro, tan práctico, como tiene fama de hacer las cosas estas Hermanita que, aunque no la conozco personalmente, la conozco a través de los artículos y de referencias de amigos como el doctor Cristian Viaggio y su esposa Betina, que han ido a realizar cursos con ella en Florencio Varela sobre paternidad y maternidad responsable y métodos naturales. Espero conocerla personalmente, pero no tanto por curiosidad, sino porque desearía invitarla a que también en otros lugares, en este caso en el alto valle rionegrino, podamos educarnos en estos temas con ella y con su gente como anfitriones. Dios lo quiera, por intercesión de la Madre tres veces admirable.

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